El origen de la violencia en las sociedades humanas: violencia simbólica, violencia fundada y violencia política

Observar los mecanismos por los que los seres humanos ejercen la violencia y el papel de la violencia en las sociedades humanas a lo largo de la historia, es imprescindible para el correcto análisis de las manifestaciones actuales basadas en la violencia y el terror. Así mismo resulta esencial determinar cómo lo simbólico opera como instrumento de dominación y fijar el papel fundamental que va a suponer la justicia frente a la violencia.

INTRODUCCIÓN

Un análisis de las actuales manifestaciones basadas en la violencia implica analizar a través de la historia el papel de la violencia en las sociedades humanas y cómo la evolución histórica de este tipo de manifestaciones inicia una nueva reflexión, inscrita en el logos y en la que el nuevo valor de las comunidades políticas será la justicia, estimulando, así, los desarrollos constitucionales de los Estados. Esta vinculación de la violencia a la idea de justicia comenzará a ser razonada en términos políticos. El ejercicio de la violencia no se materializa solamente por el empleo de la violencia física, la violencia simbólica opera como un instrumento más de dominación y crea sumisiones que no son percibidas como tales. Así mismo, resulta imprescindible un análisis en torno la violencia política como factor social y fenómeno histórico. No es posible atender a todas las definiciones y teorías sobre la violencia política como factor social y como fenómeno histórico, pero es interesante poner en valor una serie de teorías que recogen las raíces de la violencia política.

EL RECURSO A LA VIOLENCIA: LOS ORÍGENES

El significado de la palabra violencia emergerá en los elementos más antiguos de la épica griega. La palabra violencia designa una cualidad, la cualidad del héroe «que le proporciona gloria y estimación social, a saber, un espíritu combativo, concebido como una fuerza física sobresaliente combinada con un impulso de agresividad». Los griegos nos proporcionarán distintas descripciones de una manifestación que se daba en la naturaleza, en los hombres, en los dioses, para Heráclito: «la violencia es padre y rey de todo». En la narrativa griega, vamos a ver asociada la idea de violencia al concepto de “hybris”, concepto que representará la violencia, el exceso, la desmesura, la transgresión y el furor. El concepto de violencia/hybris introducida por Homero en la Ilíada, al hablar de “violencia del cuerpo” y “violencia de la palabra”.

La violencia comenzará a ser cuestionada «a medida que la cultura griega avance hacia contenidos más racionales en un primer momento con la experiencia catártica de la tragedia». Para Girard, la tragedia es el equilibrio de una balanza que no es la de la justicia, si no la de la violencia. Esquilo, transforma la violencia en objeto de reflexión política. La unidad de lo humano y lo divino, objeto de comprensión en la tragedia, lo es, sobre todo en Esquilo, cuyo tema central es aquel según el cual «la violencia genera violencia hasta que se alcanza una forma de reconciliación sobrehumana». Sófocles nos mostrará la irracionalidad de la violencia de los actos humanos y nos advertirá de las funestas consecuencias de la desmesura. Para René Girard «Los historiadores están de acuerdo en situar la tragedia griega en un período de transición entre un orden religioso arcaico y el orden más moderno, estatal y judicial que le sucederá». Platón nos muestra que la violencia no es la condición ni el estado natural para el ejercicio de la política. Platón desnaturaliza la violencia pensándola filosóficamente y conservando en su reflexión sobre la violencia «la tensión entre el aspecto metafísico de la fase arcaica y la nueva reflexión, inscrita en el logos, de la filosofía política» y así, el nuevo valor de las comunidades políticas helénicas será la justicia, que provocará y estimulará los desarrollos constitucionales de los Estados y que tendrá «un amplio desarrollo teórico a lo largo de la historia del pensamiento griego». Vinculándose la violencia a la idea de justicia Aristóteles comienza a considerarla en términos políticos. El concepto y distinción entre violencia pública y la violencia privada no aparecerá en la antigua Grecia pero adentrándonos en los textos griegos, estos nos van a hablar de una violencia pública, la de los grupos y las etnias que van a adquirir importancia en los textos clásicos en un caso específico: cuando la violencia tenga como blanco la ciudad, y de una violencia privada, como nos muestra Esquilo en la Orestiada: la violencia privada llevada al extremo, donde se produce el asesinato en el seno de una familia y de la venganza que acarreará ese asesinato.

¿Qué van a contraponer los griegos frente a la violencia? La violencia será combatida y a veces superada a través de la justicia, que en la antigua Grecia representa un papel fundamental frente a la violencia, mediante las leyes como manifestación y expresión de la justicia, y también por el sentimiento que los griegos manifestaban hacia sus leyes y hacia los reglamentos de sus ciudades. Será, en ese papel fundamental que va a suponer la justicia frente a la violencia, donde descubrimos el valor de las leyes que nos muestran la importancia y la diferenciación entre la democracia y la tiranía. Las manifestaciones violentas en la antigua Grecia, fueron permanentes e intensas «pero no adoptaron el tono y el color que parece revestir la violencia en nuestro mundo; y esto sugiere que existían fuerzas capaces de frenar, en determinados casos, la violencia y oponerse a su generalización». Estos frenos no van solo a consistir, en el papel que representa para los griegos la justicia, ni los reglamentos, la vigilancia o el poder de la ciudad. «Para explicar esta atmósfera diferente y la relativa indiferencia que inspiraba estas formas de violencia en la sociedad de entonces, es necesario buscar más lejos, en las tendencias mismas de la mentalidad de la gente, en sus hábitos y en su sensibilidad». Y estas tendencias, capaces de limitar los efectos de la violencia se encuentran en «el apego vívido a las leyes de la ciudad, a un cierto sentido de la sensibilidad humana y más profundamente todavía, un amor constante por la vida y sus bellezas». En la antigua Roma, cuya lengua no va a distinguir entre “fuerza y “violencia” (vis), la palabra violencia, describirá una acción de imposición no consentida voluntariamente. La raíz de la palabra violencia es la combinación de dos palabras en latín: “vis” (fuerza) y el participio “latus”, de la palabra “fero” (acarrear, llevar), “acarrear fuerza hacia”, violencia significa “fuerza intensa” Los romanos recurrirán al término violencia ante acciones que denoten fuerza, furia, u otros excesos. En el Digesto, de Ulpiano aparecerá una regulación con el objeto de preservar la seguridad y paz en las relaciones privadas a través del interdictum para hacer respetar las situaciones y que las reclamaciones se lleven a cabo por la vía procesal y no de propia mano, evitándose así la alteración de la paz pública.

En Roma la “vis pública” era la perturbación de la tranquilidad llevada a cabo por grupos de hombres armados organizados para enfrentarse o rebelarse ante la autoridad pública. La violencia se manifiesta en muchas situaciones: formación de bandas, suministro de armas, obstaculizar el funcionamiento de los órganos públicos a las que el Pretor reprimirá mediante acciones de tipo penal. La “vis privata” será un acto ilegitimo de violencia, cometido por particulares y sin armas, castigándose con la retención de una tercera parte de los bienes del delincuente. La violencia privada se comete pues, cuando se perturba la actividad necesaria para el desarrollo de los procesos privados, o en los diversos actos de violencia cometidos a los particulares. La sanción es de orden económico, procediéndose a la confiscación de algunos bienes. Pese a que la violencia no siempre pudo ser erradicada, la legalidad debió ser un elemento subyacente en la vida romana. Va a ser en la lex Plautia,de fecha posterior a Sila, donde se diferenciará, según se trate de violencia pública o privada. La lex Plautia va a prohibir arrebatar con violencia las cosas y, en general, las res furtivae o cosas hurtadas. Será esta ley, la primera que castigue el crimen vis o violencia. El crimen vis comprendía las coacciones ejercidas sobre los magistrados o sobre el Senado para impedir el ejercicio de sus funciones, ciertos atentados contra el desenvolvimiento normal de las asambleas públicas y toda participación en las sediciones. En el siglo XX, va a predominar respecto a la violencia el aspecto político, el empleo de la fuerza para conquistar el poder o dirigir este poder hacia fines ilícitos; la violencia como el empleo ilegitimo, o por lo menos ilegal, de la fuerza; y va a ser, en el progreso del espíritu democrático, cuando vamos a encontrar el origen del concepto moderno de violencia. Como destaca Domenach: «A partir del momento en que cada persona está llamada a la categoría de ciudadano, en que se reconoce su derecho a la libertad y a la felicidad, la violencia es ahora un fenómeno que tiene relación con la libertad y que puede y debe ser combatido y superado».

LA VIOLENCIA SIMBÓLICA: LA VIOLENCIA DE LAS EXPECTATIVAS COLECTIVAS

Una nueva connotación sobre la naturaleza de la violencia y su ejercicio es analizada por el modo en que los seres humanos ejercen la misma. El ejercicio de la violencia no se materializa solamente por el empleo de la violencia física, el ser humano ejerce otro tipo de violencia, que autores como Pierre Bordieu va a denominar violencia simbólica, un instrumento más de dominación que va a crear sumisiones que no son percibidas como tales, y aquí cobra sentido, cómo la realidad social no se sustenta solo en un conjunto de relaciones de fuerza si no también, en un conjunto de relaciones de sentido donde el análisis del espectro de la violencia se detiene en lo simbólico.

LA VIOLENCIA FUNDADORA

Cuál es el papel de la violencia en las sociedades humanas? ¿Existe una violencia fundadora? René Girard intenta dar respuesta a estas preguntas a través del análisis del recorrido que realiza la violencia a lo largo de las diversas culturas. La violencia fundadora se extiende a todas las formas mitológicas y rituales. Para Girard, existe una unidad de todas las mitologías y de todos los rituales, también de la cultura humana y esa unidad depende por entero de un único mecanismo que coincide con el mecanismo original de cualquier simbolización, el mecanismo de la víctima propiciatoria.

LA VIOLENCIA POLÍTICA

Resulta imprescindible un análisis en torno la violencia política como factor social y como fenómeno histórico. Desde el punto de vista científico, nos encontramos ante una inabarcable teorización en torno a la violencia y las relaciones humanas estudiadas desde la Psicología, la Antropología, la Sociología, la Semiótica, la Política o la Polemología. No es posible atender a todas las definiciones y teorías sobre la violencia política como factor social y como fenómeno histórico, pero es interesante poner en valor una serie de teorías que recogen las raíces de la violencia política.

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Fuente: ieee , autor: Luis A. Aparicio-Ordás Glez-Gª

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