Capacidad biológica de DAESH: querer no es poder

Alberto Cique Moya* TCOL. Veterinario Servicio Sanidad Ambiental y NBQ – Instituto de Medicina Preventiva de la Defensa


Manuel Valls, el primer ministro francés, ha informado sobre la posibilidad de empleo terrorista de armas químicas o bacteriológicas por parte de DAESH. Estas declaraciones estarían basadas en el interés demostrado por las organizaciones terroristas de inspiración yihadista en poseer y utilizar Armas de Destrucción Masiva para alcanzar sus objetivos operacionales y estratégicos. En el caso particular de los agentes biológicos, pero también los agentes químicos de guerra, este interés se enfrenta a la realidad de tener que superar una serie de pasos de obligado cumplimiento, unos dependientes de otros, para alcanzar la capacidad operacional de diseminación.

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Tras los luctuosos sucesos acaecidos en Francia, el primer ministro francés Manuel Valls, en su discurso a la Asamblea nacional exponía que:

« Il ne faut aujourd’hui rien exclure et je le dis avec toutes les précautions qui s’imposent, mais nous le savons et nous l’avons à l’esprit, il peut y avoir aussi le risque d’armes chimiques et bactériologiques ».

 Estas declaraciones, eran posteriormente matizadas por el mismo en los informativos de la cadena de televisión France, en el sentido de considerarse como un riesgo “extremadamente limitado”, pero creíble contra el que había que estar preparado . Razón por la cual, y en relación a la preparación frente a un potencial atentado con agentes neurotóxicos, se habían suministrado drogas antidotales frente a este tipo de agentes a los hospitales y al SAMU francés por parte del Ejército. Ahondando en este sentido, el ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, declaró en televisión que un ataque químico o biológico, a pesar de su complicación operativa, era “parte del riesgo” al que se enfrentaba Francia. Pese a lo cual “se toman todas las precauciones para evitarlo”. Parecería a tenor de las declaraciones realizadas que la amenaza es nueva, pero esto está muy alejado de la realidad, ya que los gobiernos como consecuencia de la existencia de estados proliferadores o como consecuencia del interés declarado por parte de actores no estatales en alcanzar la capacidad operacional de diseminación de este tipo de agentes hace necesario realizar un esfuerzo de defensa NBQ a todos los niveles. En el caso particular de las organizaciones terroristas de inspiración yihadista este interés por poseer esta capacidad ha sido declarado desde hace años para alcanzar sus objetivos operacionales y estratégicos. Lo cual ha generado que se hayan establecido en todos los ámbitos de las diferentes administraciones un esfuerzo muy importante de preparación frente a esta amenaza a todos los niveles, tanto a nivel internacional, como nacional, regional y local. España es un claro ejemplo de esta preocupación, pero también de preparación, frente a la amenaza del terrorismo y de la proliferación de las Armas de Destrucción Masiva, al incluirse estas amenazas en la Estrategia de Seguridad Nacional. Estableciéndose unas líneas de acción estratégica para neutralizar la amenaza que representa el terrorismo y reducir la vulnerabilidad de la sociedad ante sus ataques, haciendo frente a los procesos de radicalización que lo puedan preceder o sustentar. Y por otro lado impidiendo la proliferación, evitando el acceso a sustancias peligrosas por parte de terroristas o criminales y protegiendo a la población :

− Apoyando el multilateralismo eficaz y la cooperación activa con los países aliados.

− Fortaleciendo los tratados y los instrumentos internacionales pertinentes.

− Desarrollando y actualizando los planes nacionales de prevención de la proliferación y mitigación de riesgos.

− Reforzando las políticas y prácticas de control de exportaciones de productos y materiales de doble uso.

− Potenciando las medidas para combatir las transferencias intangibles de conocimiento, tecnología, bienes y equipos.

− Profundizando en la mejora de las capacidades nacionales e internacionales de prevención de la amenaza de eventuales atentados terroristas con materiales nucleares, radioactivos o de ambos tipos, en cooperación con nuestros socios.

− Apoyando los esfuerzos internacionales para limitar la proliferación de misiles de largo y corto alcance, susceptibles de ser utilizados para el lanzamiento de armas de destrucción masiva.

En relación con lo anterior, en el informe anual de Seguridad Nacional 2015, correspondiente al año 2014, se incluía la amenaza de uso de armas químicas en el conflicto sirio, expresándose la preocupación de que grupos terroristas pudieran acceder a las doce instalaciones de producción que debían ser destruidas a mediados de 2015 (y que ya estaban vacías como parte del programa establecido). Profundizando en este sentido, y haciendo hincapié en DAESH, desde hace tiempo los medios de comunicación se han hecho eco de que podrían haber adquirido la capacidad operacional de diseminación de agentes químicos de guerra. En un principio las noticias hacían referencia al empleo de Cloro, aunque parece ser que se ha producido un salto cualitativo a lo largo de 2015 merced al uso de munición química obsoleta no destruida, procedente del antiguo programa químico iraquí, o más probablemente, procedente del programa químico sirio, para utilizarla contra la población kurda (fundamentalmente proyectiles de mortero cargados con vesicantes) . Por otro lado, en el momento actual no hay referencia al empleo de neurotóxicos u otros agentes químicos de guerra. Aunque a la vista de las investigaciones, y del interés demostrado por la organización terrorista, no sería descartable. Este salto cualitativo que parece estar produciéndose en Siria e Irak, por parte de actores no estatales dispuestos a utilizar agentes químicos de guerra contra la población civil en actos terroristas, obliga a un replanteamiento en cuanto al nivel de amenaza NBQ a nivel local, pero también internacional, ya que en el caso de este tipo de armas, y en función de los hechos del pasado verano, significaría que podrían tener una capacidad operacional de diseminación local muy reducida, por mucha amplificación mediática, interesada o no, que circule por la red, o sea recogida en los medios de comunicación en el sentido de magnificar la amenaza. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todo es tan sencillo como algunos medios de comunicación parecen mostrar. De hecho, estas declaraciones coinciden con las realizadas por reputados analistas que expresan sus dudas sobre la capacidad real de diseminación de armas químicas o bacteriológicas (en el caso de que el primer ministro francés se refiriera exclusivamente al empleo de bacterias) por parte de organizaciones terroristas. En este sentido, Milton Leitemberg considera, refiriéndose al empleo de Cloro en Siria, que la utilidad militar de éstos es muy limitada en función de sus propiedades físico-químicas y a la forma de diseminación. Esta idea de falta de capacidad es compartida por otros analistas:

“…U.S. intelligence officials don’t believe ISIS has the capability to develop sophisticated weapons like nerve gas that are most suited for an attack on a civilian target. So far the group has used mustard gas on the battlefield in Iraq and Syria…”

En adición a lo anterior, Jason Burke, escribía en el periódico The Guardian el 19 de noviembre:

“…The possibility of a mass casualty strike on a city in the west or elsewhere by Islamic militants using some kind of biological or chemical agent is a nightmare scenario. It has been intermittently raised by officials over the last 20-odd years. Yet there has never been such an attack. Nor has any evidence emerged of even the most capable extremist outfits coming close to executing one…”

Asimismo, detrás de ese “deseo” demostrado por los líderes de ese tipo de organizaciones en alcanzar la capacidad operacional NBQ hay un gran interés propagandístico por el efecto mediático que este tipo de noticias genera. Solo hay que pensar en la sensación de indefensión y vulnerabilidad que la sola amenaza de empleo provoca en la sociedad, que incluso puede degenerar en un estado de miedo o psicosis colectiva. Existiendo un difícil equilibrio entre la información a la población sobre los riesgos y la generación de un sentimiento de inseguridad en la población, hecho que ha sido resaltado en la propia asamblea francesa por parte de la diputada europea Rachida Dati:

“[Manuel Valls] dit qu’on doit la vérité aux Français (…) mais alors si on doit la vérité aux Français, sur quels éléments se fonde-t-il ? Ou c’est juste pour créer de la psychose ? C’est scandaleux ! Qu’il donne ses éléments ! Sinon il ne met pas la France en psychose.”

Aunque hay que tener en cuenta que este estado de alarma social en numerosas ocasiones viene generado desde los propios medios de comunicación, creándose una imagen distorsionada de la capacidad operativa real alejada de la realidad. Sirvan de ejemplo, en relación a la capacidad operacional de los talibanes en Agfanistán, las declaraciones del profesor Paul Wilkinson al hablar de Bacillus anthracis en el sentido de decir: “Anthrax is an effective weapon and producing it needs only basic levels of biology and chemistry” . Lo cual parece que no es del todo ajustado a la realidad. Y por otro lado, la búsqueda de titulares impactantes que dan una idea equivocada en relación al original en inglés puede generar un estado de alarma social, así el titular “Could beauty aid become a terrorist tool? se transforma en un medio de habla hispana en: “Al Qaeda podría usar el botox para envenenar masivamente”


Continuar leyendo: aquí

Fuente: IEEE

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