El Brexit ¿y ahora qué?

Algo que parecía imposible, al menos para los que creemos firmemente en el Proyecto de la UE, ha sucedido, tras más de 60 años de integración; uno de los Estados Miembros ha decido abandonar la Unión Europea.

Tras la Carta remitida por David Cameron a Donald Tusk donde exponía su temor ante un posible brexit, el Consejo Europeo emitió unas Conclusiones en febrero de 2016 que incluían en su anexo I la Decisión de los Jefes de Estado, de otorgar un nuevo régimen para el Reino Unido dentro de la Unión Europea con el fin de animar a los británicos a permanecer.

Pero con un 52% de los votos, este 23 de junio los británicos han decidido salir y, finalmente, el artículo 50 del Tratado de Lisboa va a entrar en juego.

Aunque oficialmente no se ha hablado de los planes que podrían ponerse en marcha tras el brexit, parece ser que la construcción de un nuevo vínculo bilateral con la UE sería factible, pero tal y como ha dicho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, “la salida es la salida”, así que cualquier protocolo deberá ser previamente estudiado y aprobado por los 27, lo que puede llevar tiempo.

Tanto la crisis económica, como la de los refugiados, han desgastado considerablemente el sentir europeo. Intereses nacionales, en algunos caso manipulados con fines políticos, han conseguido resquebrajar el proyecto que  trajo la paz a Europa tras dos Guerras Mundiales.

Pero, ¿quién tiene la culpa? Carente de grandes objetivos, la UE ha rozado las cuestiones internacionales de manera sutil y sin hacer ruido, no se ha implicado como se esperaba en el drama humano de los refugiados y ha permitido que sean otros quienes determinen el panorama internacional. Conscientes de que no tenemos una política exterior común eficaz, las diferentes posturas nacionales han enturbiado lo que debería haber sido una postura común frente los grandes conflictos que han repercutido de manera obvia en los ciudadanos y en su sentimiento de pertenencia a la UE, y en otro muy importante, ¿para qué sirve la Unión Europea?.

Sin embargo no hay que llorar. La UE adolece de un proceso integrador desde el 2009 con el Tratado de Lisboa y el brexit plantea el escenario perfecto para repensar qué Unión Europea queremos. Generacionalmente  hemos cambiado,  las sociedades son diferentes y, por tanto, es lógico y necesario que la UE también cambie. Los líderes europeos deberían hacer un examen de conciencia e intentar implementar las medidas necesarias para recuperar la confianza en el proyecto comunitario, de lo contrario, tal vez Reino Unido sea el primero de tantos.


Ana González Marín LL.M
Secretaria Académica Instituto Robert Schuman de Estudios Europeos
Coordinadora Oficina de Europa
Profesora Derecho Comunitario UFV

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